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Noticia

16 - 07 - 20

Precauciones en el embarazo de las pacientes con esclerosis múltiple (EM)

La epidemiología de la EM nos enseña que afecta a más de dos millones de personas en el mundo, siendo la segunda causa de discapacidad en adultos jóvenes después de los accidentes de tráfico.

Dado que el diagnóstico se suele establecer entre los 20 y 40 años y que afecta casi tres veces más a mujeres que a hombres, el tema de la maternidad y de la evolución y posibles efectos nocivos tanto de la enfermedad como de sus posibles tratamientos es crucial para la mayoría de las pacientes, mujeres en edad fértil[1].

              Clásicamente se pensaba que la gestación tenía un efecto protector sobre la enfermedad, pero el periodo postparto era de especial riesgo de brotes, fundamentalmente en pacientes con enfermedad más activa. La introducción de los fármacos modificadores de la enfermedad (FME) y su contraindicación genérica de uso en la gestación y lactancia, debido a la ausencia de datos de seguridad, hizo establecer la recomendación general de evitar la gestación en las pacientes en tratamiento con FME, con la consiguiente carga emocional negativa en muchas de las mujeres que deseaban tener hijos.

              La experiencia acumulada en los últimos años, sin embargo, ha cambiado esta situación. Diversos estudios han demostrado que un grupo de FME, ampliamente utilizado en el tratamiento de la EM, los interferones beta, son seguros tanto durante el periodo de búsqueda del embarazo, durante éste y aún en la lactancia, si ésta es deseada.

              Así, un estudio que utilizó el registro nacional de pacientes con EM en Alemania[2] demostró que no había diferencias significativas respecto al parto pretérmino, peso al nacer y tamaño de la circunferencia cefálica (descrita en estudios observacionales aislados previos), en pacientes expuestas a interferones beta durante los tres primeros meses del embarazo y aquellas no expuestas a FME. Esta misma conclusión fue demostrada recientemente en otro estudio que utilizó la base de pacientes con EM de Finlandia y Suecia[3], no solo durante el primer trimestre de gestación sino durante los 6 meses previos a la concepción y durante todo el resto del embarazo. Se puede concluir pues, que no existen riesgos significativos para el recién nacido en aquellas mujeres que están expuestas a interferones beta antes y durante el embarazo.

              Respecto a la lactancia, se conoce desde hace tiempo que, dado que la excreción de interferón beta en la leche materna es insignificante[4], no se han observado efectos secundarios en los lactantes tras tratamiento materno durante meses o años con dichos FME, algo importante ya que muchas pacientes experimentan una recaída de la enfermedad durante los primeros tres meses tras el parto, si no reciben FME, generalmente contraindicados en la lactancia.

Finalmente, un aspecto crucial en el tratamiento de mujeres con EM en edad fértil, el deseo de tener descendencia, ha de plantearse desde las primeras visitas y en caso de ser deseado, ajustar el tratamiento con FME a esta necesidad, planteando una planificación óptima del tratamiento para evitar riesgos tanto para el feto, como para la actividad de la enfermedad, siendo en este punto donde los interferones beta, pueden ser utilizados con seguridad.

Se puede considerar, por tanto, que, con la planificación adecuada, prácticamente todas las pacientes con EM, pueden tener seguridad respecto al embarazo y al control de la enfermedad, con lo cual un grado de “incapacidad” genérica atribuida a la EM, el deseo de tener descendencia, ha sido vencido. 

 

FUENTES

[1] Maternidad y Esclerosis Múltiple. Diario de Jerez, sábado 23 de noviembre de 2019. Pag. 52.

[2] Interferon-beta exposure during first trimester is safe with MS – A prospective cohort study from the German MS and pregnancy Registry.  Mult Scler. 2016 May;22(6):801-9.

[3] Prevalence of infant outcomes at birth after exposure to interferon beta prior to or during pregnancy: a register-based cohort study in Finland and Sweden among women with MS. In Multiple Sclerosis (Vol. 25, No. Suppl. 2, pp. 619-619).

[4]  Transfer of interferon β-1a into human breastmilk. Breastfeed Med. 2012 Apr;7(2):123-5.

 

 

 

 
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Alfredo Muñoz Malaga
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