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Noticia COVID-19

11 - 02 - 21

Riesgo de EM y COVID-19

La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) produce un síndrome respiratorio agudo grave muy contagioso que se detectó por primera vez en Wuhan (China) en diciembre de 2019 y que se ha expandido rápidamente por todo el mundo creando un problema de salud global sin precedentes.

La enfermedad está producida por una variante nueva de coronavirus llamado “Severe Acute Respiratory Syndrome CoronaVirus 2”  (SARS-CoV-2). La pandemia fue declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de Marzo 2020.

Las manifestaciones clínicas varían desde los casos asintomáticos hasta una enfermedad sintomática grave, con una mortalidad global del 2.3% 2. Los síntomas más habituales con tos seca, fiebre, cansancio y sensación de falta de aire. También se ha descrito con frecuencia la pérdida del olfato (anosmia) y del gusto (ageusia) 2,3.

Aunque la mayoría de los pacientes sufren una enfermedad leve o moderada, algunos pueden llegar a presentar un cuadro muy grave cursando con un distrés respiratorio agudo, trombosis, shock séptico o fallo multiorgánico 2. El virus responsable de esta enfermedad (SARS-Cov2) puede afectar también en el sistema nervioso, tanto central como periférico y producir otros síntomas como mareo, confusión, dolores musculares y dolor neuropático 2. Además de por la acción directa del virus, parte de los síntomas que sufren los pacientes están producidos por la respuesta del sistema inmune del sujeto y en ocasiones el exceso de inflamación que produce 1.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria y neurodegenerativa del sistema nervioso central, más frecuente en adultos jóvenes. Durante el curso de la enfermedad los pacientes pueden tener muy diversos síntomas y déficits neurológicos que deterioran su calidad de vida. Disponemos de un amplio espectro de tratamientos llamados “modificadores del curso de la enfermedad “que intentan evitar la aparición de brotes, la progresión de discapacidad y otros aspectos también importantes como la aparición de nuevas lesiones en la resonancia magnética o la atrofia cerebral. Estos tratamientos actúan modificando el sistema inmunológico o produciendo inmunosupresión 4.

Existe mucha incertidumbre en cuanto a los riesgos específicos del COVID-19 en pacientes con EM, especialmente aquellos que reciben uno de estos tratamientos 4. Al inicio de la pandemia se recomendó a todos los pacientes con EM un aislamiento estricto para evitar al máximo los contactos sociales y el riesgo de infección. Esto ha podido producir en algunos casos como efecto indeseado el deterioro de la asistencia sanitaria recibida y pérdida de terapias esenciales como pueden ser las sesiones de rehabilitación 5.

Los tratamientos de primera línea empleados en EM no tienen un efecto inmunosupresor que se asocie a mayor riesgo de infecciones y además en algunos de ellos se ha demostrado un efecto antiviral en estudios de laboratorio 5. Los llamados tratamientos de moderada eficacia tienen modesto efecto inmunosupresor y pueden aumentar sólo ligeramente el riesgo de infecciones por virus. En general, las respuestas a las vacunas suelen estar conservadas o sólo mínimamente interferidas 5. Se recomienda valorar el balance beneficio-riesgo en el caso de vacunas con virus vivos atenuados. Los tratamientos de alta eficacia para la EM tienen diferentes mecanismos de acción; unos son selectivos en el sistema inmune y sistema nervioso y otros eliminan subtipos concretos de células del sistema inmunológico que se van regenerando de manera progresiva. Estos últimos pueden, de manera transitoria, disminuir la capacidad de respuesta a una infección viral 5.

Se está haciendo un gran esfuerzo, tanto a nivel nacional como internacional, para realizar registros de pacientes con EM expuestos a COVID-19 y analizar los riesgos de la pandemia en la práctica clínica real 4, 6. Hasta la fecha, entre los pacientes de EM infectados por SARS Cov2 los factores de riesgo asociados a un cuadro clínico más grave han sido los mismos que en la población general (edad y comorbilidades sobre todo cardiovasculares) y en los distintos registros no se ha demostrado que el tener esclerosis múltiple o estar con un tratamiento concreto implique necesariamente un peor pronóstico. Es posible que los tratamientos puedan tener un efecto beneficioso en la fase hiperinflamatoria de la enfermedad 6.

Es fundamental que los pacientes con EM sigan todas las recomendaciones de las autoridades sanitarias (distancia social, lavado de manos, uso de mascarilla). Así mismo deben consultar con su neurólogo especialista en cuanto a la necesidad de vacunación (gripe, neumococo, SARS Cov 2) y la elección del mejor tratamiento que se ajuste de manera individualizada a sus características personales, tipo de enfermedad y contexto actual de pandemia.

 

«El artículo refleja la opinión y práctica clínica del autor y no se trata de una opinión o recomendación de Merck, S.L.U. Asimismo, el presente artículo tiene carácter orientativo y divulgativo, de modo que no constituye un diagnóstico de una patología o enfermedad y no sustituye al diagnóstico o tratamiento realizado por un profesional sanitario».

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Immunology of COVID-19: Current State of the Science. Vabret N, Britton G J, Gruber C. Immunity. 2020 Jun 16; 52(6): 910–941.

2. SARS-CoV-2 and nervous system: From pathogenesis to clinical manifestation. Keyhanian K., Pizzolato R., Mohit B. Journal of Neuroimmunology 350 (2021) 57743.

3. Centers for Disease Control and Prevention (CDC), 2020.

4. COVID-19 in people with multiple sclerosis: A global data sharing initiative. Peeters L M, Parciak T, Walton C et al. Multiple Sclerosis Journal 2020, Vol. 26(10) 1157–1162.

5. The underpinning biology relating to multiple sclerosis disease modifying treatments during the COVID-19 pandemic. Bakera D, Amora S, Kanga A S. Multiple Sclerosis and Related Disorders 43 (2020) 102174.

6. Multiple Sclerosis Disease‑Modifying Therapy and the COVID‑19 Pandemic: Implications on the Risk of Infection and Future Vaccination. Zheng C, Kar I, Kaori Chen C. Multiple Sclerosis Drugs and COVID-19.

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Laura Borrega Canelo
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