¿Cómo se puede detectar la Esclerosis Múltiple?

Descubre cómo detectar la esclerosis múltiple gracias a la relación de las distintas técnicas y pruebas que se llevan a cabo. Entra y conocelas en detalle.

No existe una prueba médica específica para detectar la esclerosis múltiple. En su lugar, el diagnóstico depende de que el equipo médico vaya descartando otras enfermedades o condiciones que pueden causar signos y síntomas parecidos. Este proceso se conoce como diagnóstico diferencial.
Lo más habitual es que el médico lleve a cabo en primer lugar un reconocimiento exhaustivo. Después de éste, lo más probable es que solicite las siguientes pruebas:

  • Análisis de sangre: Ayudan a descartar otras enfermedades cuyos síntomas son parecidos a los de la esclerosis múltiple. En la actualidad hay equipos de investigación trabajando en la búsqueda de sustancias que podrían ayudar a determinar cómo detectar la esclerosis múltiple si se observa la presencia de estos componentes en el organismo en cantidades fuera de los parámetros normales (biomarcadores).
  • Punción lumbar: Consiste en la obtención de una pequeña muestra de fluido de la médula espinal para su posterior análisis en el laboratorio. En las muestras es posible observar alteraciones en las concentraciones de anticuerpos asociados a la EM. La punción lumbar también puede servir para descartar infecciones y otras afecciones con síntomas parecidos a los de la esclerosis múltiple.
  • RM: La resonancia magnética puede proporcionar imágenes de áreas afectadas por esclerosis múltiple (lesiones) en el cerebro o la médula. Es posible que le administren una inyección intravenosa antes del procedimiento. Ésta contiene material de contraste que destaca las zonas afectadas, indicando si la enfermedad está en una fase activa.
  • Prueba de potenciales evocados: Este test consiste en el registro de las señales eléctricas que produce el sistema nervioso como respuesta a estímulos. Una prueba de potenciales evocados puede realizarse a partir de estímulos visuales o eléctricos, en la cual se hará al paciente observar un patrón visual o bien se le administrarán breves impulsos eléctricos en piernas o brazos. Los electrodos miden la velocidad a la cual viaja la información en sus tejidos nerviosos.

Para la mayoría de los pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente el diagnóstico suele ser bastante claro, y se basa en la presentación de los síntomas, que suele ser coincidente con la descripción de la enfermedad y se confirma con pruebas de imagen.
No obstante, el diagnóstico puede ser difícil en personas con síntomas poco frecuentes o enfermedad progresiva. En esos casos es posible que sea más complejo determinar cómo detectar la esclerosis múltiple, siendo necesario realizar más pruebas de fluido de la médula, repetir los test de potenciales evocados o solicitar más pruebas de imagen.