¿Cómo se diagnostica la Esclerosis Múltiple?

El diagnóstico de la esclerosis múltiple no es fácil y no se diagnostica con una única prueba. Este proceso puede ser largo y difícil. Infórmate.

La esclerosis múltiple es una enfermedad compleja y difícil de diagnosticar por los múltiples síntomas que provoca. Es difícil establecer el momento en el que empieza a desarrollarse, y los primeros signos y síntomas son diferentes en cada individuo.

No es raro que el diagnóstico lleve varios meses, o incluso más, ya que es necesario descartar otras causas de los síntomas que el paciente manifiesta.

No hay una prueba de diagnóstico específica para la esclerosis múltiple. El equipo médico irá descartando otras causas hasta llegar al diagnóstico, que se conoce como diagnóstico diferencial. Los neurólogos siguen unos criterios específicos para llegar al diagnóstico diferencial de EM, que se conocen como los criterios de McDonald, publicados en 2010.

Para llegar al diagnóstico, es necesario:

  • Encontrar evidencias de que se ha producido daño en dos zonas del Sistema Nervioso Central separadas, como mínimo
  • Encontrar evidencias de que los daños se han producido al menos con un mes de diferencia
  • Descartar todos los posibles diagnósticos alternativos

Los criterios de McDonald incluyen una guía para emplear la resonancia magnética, la prueba de potenciales evocados y el análisis de líquido cefalorraquídeo para acelerar el diagnóstico de esclerosis múltiple en la medida de lo posible.

Estas pruebas pueden emplearse para buscar otra zona en la que se haya producido daño en el tejido nervioso de los pacientes que hayan sufrido únicamente un primer brote de síntomas similares a los de la esclerosis múltiple (que se conoce como síndrome clínicamente aislado).

Los especialistas recurren a pruebas diversas para evaluar las funciones mentales, emocionales y del lenguaje ante sospecha de esclerosis múltiple. También evalúan el movimiento, la coordinación, el equilibrio, la visión y llevan a cabo otras pruebas sensoriales.

Hay numerosas ocasiones en las cuales el historial médico de un paciente y un reconocimiento neurológico concienzudo proporcionan suficientes evidencias para cumplir los criterios de diagnóstico.

Las pruebas adicionales se utilizan para descartar otras enfermedades, o bien para confirmarlo.