Brote de Esclerosis Múltiple

Un brote de esclerosis múltiple es la manifestación clínica de episodios de inflamación que afectan a partes del sistema nervioso central.

Los brotes de esclerosis múltiple se asocian con empeoramiento de los síntomas o de la discapacidad, tanto en fases avanzadas de la enfermedad como en estadios precoces. 

 

No hace mucho se ha constatado el impacto de los brotes en la evolución enfermedad a largo plazo, ya que hay una generación de pacientes en edad avanzada en los cuales se ha comprobado este fenómeno. No obstante, se sigue estudiando, ya que la relación entre brotes de esclerosis múltiple y la evolución de la condición a largo plazo no se comprende en su totalidad. 

 

Los brotes de esclerosis múltiple se definen como episodios de déficit neurológico asociados a inflamación que destruye la capa de mielina que protege los tejidos nerviosos. Tienen una duración mínima de 24 horas sin que la persona experimente fiebre ni padezca infección.

 

Los brotes son extremadamente importantes en diferentes aspectos de la esclerosis múltiple:

  • Diagnóstico
  • Pronóstico
  • Tratamiento

En el año siguiente al diagnóstico, la media de brotes de esclerosis múltiple es de uno en doce meses.

 

La frecuencia de los brotes puede aumentar por:

  • Infección
  • Estrés
  • Tres meses después de haber dado a luz

 

Los brotes de esclerosis múltiple tienen una presentación relativamente súbita (en varias horas o días) de aparición de nuevos síntomas o empeoramiento de los ya existentes. 

También se conocen como:

  • Recaídas
  • Ataques
  • Episodios
  • Exacerbaciones

Si la persona padece la forma remitente-recurrente de EM, los brotes pueden presentarse dando paso a un periodo en el cual hay una mejoría parcial o incluso total (fase remitente). 

En las formas secundaria progresiva y primaria progresiva también hay brotes, pero suelen ser más infrecuentes.

Para establecer que se ha producido un brote, deben confirmarse las siguientes circunstancias:

  • Los síntomas ya presentes empeoran o se presetan otros nuevos
  • Los síntomas deben durar al menos 24 horas
  • Los síntomas deben presentarse tras un mínimo de treinta días desde el comienzo del último brote
  • No pueden explicarse los síntomas por ninguna otra causa- El estrés, el calor, las infecciones y otros factores se ha relacionado con agravamiento de los síntomas, pero no constituyen un brote y, al controlarse el factor desencadenante, los síntomas mejoran

Todos los síntomas pueden asociarse con un brote, pero los que lo indican con mayor frecuencia son los siguientes:

  • Fatiga
  • Mareos
  • Pérdida del equilibrio y la coordinación
  • Síntomas visuales
  • Debilidad en una extremidad
  • Áreas entumecidas
  • Hormigueo y agujetas o dolor
  • Falta de memoria y concentración
  • Dificultad para moverse

Transcurrido un tiempo (que suelen ser semanas, pero es diferente en cada caso), los síntomas suelen ir remitiendo y empezará a recuperarse. 

A veces los síntomas de un brote desaparecen por completo, pero en otros casos no lo hacen del todo.

¿Qué no es un brote?

Las fluctuaciones de los síntomas de un día para otro, que pueden tener que ver con variaciones en la temperatura, el grado de estrés de la persona o la presencia de una infección, aunque sea de poca importancia. 

 

FUENTES

Johns Hopkins Medicine. Health. Conditions and Diseases. Relapsing-Remitting Multiple Sclerosis.

Scott F.T. et al. The impact of multiple sclerosis relapses on worsening over the long term; insights in the treatment era.  Neurol Sci. 2020 Jun 15;413:116773.

 doi: 10.1016/j.jns.2020.116773.Epub 2020 Mar 11.

Moccia M, et al. Assessing disability and relapses in multiple sclerosis on tele-neurology. Neurol Sci. 2020 May 21 : 1–3.

MS Trust. Managing relapses.

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