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28 - 11 - 19

Postparto y esclerosis múltiple por la Dra. Lucia Fernández

En el periodo de postparto, sobre todo en los tres primeros meses, es posible un empeoramiento en el curso de la esclerosis múltiple, especialmente en personas con mayor actividad cuyo tratamiento ha sido retirado durante el embarazo. Es por ello que pueden surgir dudas y miedos sobre el riesgo de brotes y el momento de reiniciar los tratamientos frente a los beneficios de la lactancia materna.

Los beneficios de la lactancia en el niño y la madre están claramente establecidos y se recomienda lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida. La lactancia materna no aumenta el riesgo de brotes en el postparto ni modifica la evolución de la enfermedad. Si las parejas la desean para sus hijos debería ser exclusiva, ya que es posible que esté asociada con una disminución de la actividad de la enfermedad.  Esta decisión debe tomarse de manera individualizada dependiendo de la situación particular de cada persona.

No hay claras respuestas sobre cuando reiniciar los tratamientos, pero quizás aquellas pacientes más activas antes del embarazo puedan tener más riesgo de brotes postparto y deban retomarlo antes.

Actualmente la mayoría de los tratamientos modificadores de la enfermedad están contraindicados durante la lactancia, pero existen opciones de fármacos que se pueden utilizar durante el embarazo y la lactancia sin riesgos asociados para la madre o el niño.

En las pacientes con gran riesgo de actividad tras el parto por haber recibido tratamientos de alta eficacia con efecto rebote o periodos de lavado largos, probablemente sea recomendable evitar la lactancia y retomar el tratamiento tras el parto.

En las personas tratadas con inyectables u orales de 1ª línea habrá que considerar la actividad previa.  En las que tengan mayor discapacidad y mayor tasa de brotes 1 año antes y durante el embarazo la mejor opción será reiniciar el tratamiento tras el parto.

Las que tengan discapacidad leve en el momento del embarazo y no hayan presentado brotes en los 2 años anteriores, se podrían beneficiar de la posible acción protectora de la lactancia materna exclusiva con monitorización clínica y radiológica frecuente.

En caso de que sea necesaria la realización de resonancia magnética con gadolinio las mujeres pueden continuar con la lactancia materna o si lo prefieren pueden extraer y guardar la leche durante 24 h después.

En definitiva, las mujeres con esclerosis múltiple pueden optar por la lactancia materna siempre que esté clínicamente indicado y con la supervisión adecuada por parte de su neurólogo.

 

«El artículo refleja la opinión y práctica clínica del autor y no se trata de una opinión o recomendación de Merck, S.L.U. Asimismo, el presente artículo tiene carácter orientativo y divulgativo, de modo que no constituye un diagnóstico de una patología o enfermedad y no sustituye al diagnóstico o tratamiento realizado por un profesional sanitario».

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