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Noticia

29 - 01 - 20

¿Cómo preparar la consulta con tu neurólogo?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central (SNC) que afecta a adultos jóvenes.

Sus síntomas son muy diversos y su causa sigue siendo desconocida. Supone la principal causa de discapacidad neurológica no traumática en este grupo de edad y con frecuencia origina problemas sociales, laborales y familiares así como dependencia.

Se trata de una enfermedad compleja en la que múltiples síntomas pueden ocurrir (visuales, sensitivos, motores, de coordinación/equilibrio, urinarios, sexuales, cognitivos, dolor,…) por lo que a la EM se le conoce como la enfermedad de las mil caras.  El tener una actitud proactiva en el conocimiento de la enfermedad sin llegar a obsesionarse puede ser muy útil para la persona que la sufre.

Como ante cualquier otra enfermedad crónica, una buena relación médico-paciente (basada en el respeto y la confianza mútuos), son un pilar fundamental para afrontar y aprender a convivir con la enfermedad de la mejor manera posible. Al tratarse de una patología del SNC, el médico especialista de referencia es el neurólogo aunque otros profesionales participen en el cuidado del paciente. El neurólogo debe ser visto como un aliado que orientará y ayudará al paciente a lo largo de la enfermedad para intentar el mejor control posible de la misma con las mínimas repercusiones consiguiendo así la mejor calidad de vida en cada caso concreto.

Es variable según distintas circunstancias, pero habitualmente el neurólogo revisa los pacientes 2-3 veces en un año y el tiempo de cada visita es limitado. Además  debemos de asumir que parte de ese tiempo el neurólogo lo utilizará para preguntar, explorar, escribir en el ordenador,…Y puede ocurrir que nos pongamos nerviosos delante del especialista y se nos olvide decir algo que estábamos especialmente interesados en comentar o preguntar. Por todo lo anteriormente expuesto es muy importante preparar bien la visita al especialista antes de la misma para aprovecharla al máximo. Probablemente todos hemos salido alguna vez de una consulta con la sensación de insatisfacción por no haberla “exprimido” todo lo que deberíamos, o con dudas o con algo que queríamos comentar sin haberlo dicho

Para  optimizar la visita debemos, antes de acudir a la misma, recordar la fecha de la revisión anterior y pensar las cosas que nos hayan ocurrido desde entonces y que nos parezcan relevantes comentar o dudas que nos hayan podido surgir. Parece razonable que lo anotemos en una lista que llevaremos a la consulta para no dejarnos nada atrás.  Una buena idea es hacer ese repaso con alguien que conviva con el paciente (padres, pareja,…) para disminuir así la probabilidad de olvidar algo.

Si es posible es recomendable que el paciente acuda a la consulta acompañado por alguien de su confianza. Eso le permitirá sentirse más seguro si el neurólogo le comunica una mala noticia y le puede ayudar a entender lo que se le explique.

Durante la visita es muy importante explicarse de forma clara y concisa, intentando evitar detalles accesorios de lo que quiera comunicar (por ejemplo si notó un día un síntoma nuevo céntrese en el síntoma; no es necesario enumerar a todas las personas que estaban ese día con usted). La sinceridad es un aspecto básico, faltando a la verdad se engaña a sí mismo, no a su neurólogo. Recuerde que es su aliado.

Así mismo es básico prestar atención a lo que le explique el neurólogo. El médico intentará siempre evitar tecnicismos y explicar las cosas con lenguaje de la calle, pero a pesar de ello puede que no hayamos entendido algo. No tenga reparo en pedir que se lo repita las veces que sea necesario hasta que lo comprenda y haya quedado totalmente claro. 

Si en la visita previa el neurólogo nos prescribió algún tratamiento (ya sea sintomático o modificador de la enfermedad) es importante comentar la respuesta a dicho fármaco y si ha sido bien tolerado. Así mismo si otro médico nos ha recomendado un tratamiento crónico debe referirse en consulta. Con frecuencia los fármacos tienen nombres difíciles de recordar, por lo que es recomendable llevar esa información anotada junto con la dosis y el número de tomas diarias.

Por último es conveniente anotar antes de salir las recomendaciones que nos haya dado el neurólogo (fecha prevista de la próxima visita, pruebas solicitadas, modificaciones o inicio de un nuevo tratamiento,…) para poder seguirlas lo más fielmente posible. 

 

«El artículo refleja la opinión y práctica clínica del autor y no se trata de una opinión o recomendación de Merck, S.L.U. Asimismo, el presente artículo tiene carácter orientativo y divulgativo, de modo que no constituye un diagnóstico de una patología o enfermedad y no sustituye al diagnóstico o tratamiento realizado por un profesional sanitario».

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Eduardo Durán
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